Pepa Horno Goicoechea

Pepa Horno Goicoechea

Y de nuevo la alegría

Domingo noche, no sé qué tienen los domingos pero siempre me gustaron, tienen algo mágico y melancólico a la vez. Ese retozar en la cama, ese desayuno plácido con periódico, esa tarde de cine, o esa conversación en la terraza…  Ya lo sé, soy rara, siempre lo fui 😉

Los comentarios a mi entrada anterior me han llevado de nuevo a la alegría. La alegría es uno de mis temas vitales personales. Me acuerdo que una de mis primeras entradas en el blog la llamé así Felicidad y alegría. Leedla y veréis que aunque hayan pasado dos años (la escribí en Enero de 2009) creo que puedo suscribir al detalle lo que entonces decía.

Hablo de la alegría en mis cursos. Les hablo de ella a las familias porque demasiadas veces se han olvidado de hacer que sea una constante en su vida, esa mirada agradecida y conmovida desde la que merece la pena vivir y desde luego, en la que creo que merece la pena educar a nuestros hijos e hijas.

Les hablo a los profesionales, sobre todo del ámbito educativo y del ámbito social, que parecen tan sobrepasados, doloridos e impotentes que a ratos una tiene la sensación de que muchos de ellos creen ser inútiles, cuando en realidad marcan la vida de las personas.  Por cierto, que creo que ahora más que nunca esta afirmación que acabo de hacer es importante y habría que escribirla con mayúsculas y en negrita 🙂

Le hablo a mi hijo de la alegría, le digo que quiero que aprenda a disfrutar lo que tiene, y a saber amar la vida, su misterio, su pequeña gran maravilla. Pero sé que todas esas palabras se quedan vacías si las digo con voz cansada o sin mirarle o con gesto ausente. Porque la única alegría que le llega a él es la de mis caricias, mi risa y la suya, las cosquillas y el abrazo de buenos días.

Y ahí vuelvo a vuestros comentarios que hacéis a la entrada sobre Antonio López. A ese optimismo antropológico, esas gafas de las que habláis, esa alegría aquí y allí en Ecuador…y tantas otras. Porque creo que la única alegría que cala es la que nos llega por la piel. Por eso Antonio López, el arte y toda su emoción nos hacen sonreír, porque la emoción nos cala la piel y el alma, porque dejamos de hablar, porque enmudecemos con la boca abierta.

Creo que la alegría se elige, se enseña y se cultiva, y desde luego creo que merece la pena hablar sobre ella, si no no escribiría este post 😉 pero al final la alegría de la que nos alimentamos todos es la que nos llega de las personas que saben amanos bien.

Porque cuando amas bien, eres consciente del milagro, y ese milagro te hace sonreír, sin poder evitarlo, sin querer evitarlo. Y no se trata de la risa boba que se te pone cuando estás enamorada (que también) sino de esa sonrisa del amor profundo real, del que llega cuando conoces todas las luces y sombras, cuando has transitado el dolor cogido de la mano, el que nace cuando dejas que el otro vea tu vulnerabilidad y tu miedo. Ese amor que encuentras en la mirada de un amigo de hace veinte años, en la caricia de tu hijo dormido, en la pareja de ancianos que camina cogida de la mano…

Si te sientes amado, aprendes a sonreír. Si te sientes amado, eliges la alegría, porque tienes motivos. Motivos para creer en ella, sentirla como cierta y pelearla sin pelear, con paz, con certeza.

¿Os suena loco lo que digo? -)

Que tengais una semana sonriente! 😉

Pepa

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Antonio López y la belleza

Escribo esto recién llegada a casa de ver la exposición de Antonio López que me ha conmovido mucho más de lo que esperaba (y esperaba mucho).

Siempre que el arte me llega adentro, con esa sensación de quedarte boquiabierta, de que tu alma se expande, tu piel se estremece y tocan algo dentro de ti que apenas sabes poner en palabras…cuando me llega esa sensación como hoy, ante el cuadro de su hija leyendo, o de su hija jugando en el balcón o de esas cuatro mujeres de Tomelloso sobre papel, o de la mujer en la playa…

…pienso lo mismo, que la belleza y la bondad también existen en este mundo, y son reales y nítidas, no un espejismo, y son el alimento de nuestra alma.

Pero qué necesario es catarlas de vez en cuando, qué necesario es que alguien te acaricie, ver un cuadro donde como decían en el video de la exposición «se ve el arte que hay en la misma realidad», sentir el sol en tu cara, la mano amiga, el favor atendido por anticipado…qué necesario es no olvidar que la vida también es eso, que sobre todo es eso.

Porque lo demás ya lo sabemos. Lo demás nos lo recuerdan a diario. Pero esto…el amor y la belleza hay que saber mirarlos y poder mirarlos, que no siempre es lo mismo, verdad?.

Que no se os escape si podéis.

Pepa

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La vida entera

Volver a la rutina desde el verano, un lugar donde los tiempos del alma tienen su hueco natural. O al menos así debería ser 🙂

Vuelvo con una recomendación literaria. De todos los libros que he leido este verano, éste sin duda, ha sido el que más me ha impactado, conmovido y enmudecido.  Es «La vida entera» de David Grossman, editado por Lumen. Una auténtica maravilla.
De entre ella quiero quedarme con un párrafo para compartir (y espero que abriros el apetito). Es una frase que resume lo que me gustaría que alguien pudiera decir de mí al mirar a mi hijo. No imagino forma mejor.

» Eso es lo que siempre pienso de él: que es tuyo, con tu luz, con tu bondad, con lo que siempre le has dado, la vida entera, como tú sabes dar. Tu plenitud, la plenitud de tu amor, tu generosidad, siempre y que eso es lo que siempre lo va a proteger, también allí»

Leedlo, de corazón.

Y bienvenidos a las prisas 🙂

Pepa

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Lectura con sentido

Hoy quiero hacerme eco de dos artículos publicados hoy en El País Semanal. Merecen lectura, porque tratan dos temas que no son nada fáciles desde una perspectiva sensata y certera, manteniendo un cierto equilibrio muy difícil de lograr a veces. Para cuando queráis dedicar un ratito a la lectura.

Recupero la descripción de lo que da una familia en el párrafo que comienza con «La familia, sí» y las pautas que se dan en el artículo sobre las pérdidas De Xavier Guis justo al final. Son concisas, pero ojalá se dieran a conocer más, a veces lo más sencillo es lo más dificil de formular (amor y vulnerabilidad unidos!)

Espero que os gusten tanto como a mí,
Pepa

ROSA MONTERO MANERAS DE VIVIR
Elogio a la familia (con algunos gritos aterrados al fondo)

…La familia, sí. Palabra contradictoria, enorme en sus significados, aterradora y hermosa al mismo tiempo. Durante muchos años me quejé y despotriqué de la familia latina, de ese núcleo de convivencia tan pegajoso, del cariño y el odio que nos tenemos, de cómo los españoles no sabemos vivir, por lo general, sin estar entrañados con nuestra reata de sangre. Y, en mi juventud, envidié el desprendimiento de los anglosajones, su ligereza a la hora de volar del nido, su facilidad para desengancharse. Tuve que cumplir los treinta, residir un tiempo en Estados Unidos e impartir clase allí en la universidad, para darme cuenta de los estragos psíquicos que ese distanciamiento familiar había provocado en mis alumnos. Al cabo aprendí que, puestos a pagar un precio (siempre se paga), prefería el exceso emocional de la familia latina a la frialdad y la enloquecedora ausencia de la anglosajona. Cuando te peleas contra el otro (los padres, los hermanos) te construyes. Pero cuando no existe el otro, cuando nadie te refleja ni te limita, es el abismo. Por no hablar de lo que esto supone en cuanto a cohesión social: España, con su enorme porcentaje de parados, sigue siendo uno de los países con menos vagabundos callejeros, porque las familias se aprietan y acogen en sus casas a aquellos que lo han perdido todo. Mientras que Inglaterra, por ejemplo, está llena de personas sin hogar, muchas de ellas sorprendentemente jóvenes…(www.rosa-montero.com)

REPORTAJE: PSICOLOGÍA
El dolor de las despedidas

XAVIER GUIX 26/06/2011

…NECESIDADES RELACIONALES BÁSICAS DE LAS PERSONAS EN DUELO:

1. Ser escuchadas y creídas en toda su historia de pérdida.

2. Ser protegidas y tener permiso para expresar emociones.

3. Ser validadas en la forma de afrontar el duelo.

4. Estar en una relación de apoyo desde la reciprocidad.

5. Definirse en la forma individual y única de vivir el duelo.

6. Sentir que su experiencia de duelo tiene un impacto en el otro.

7. Estar en una relación donde el otro tome la iniciativa.

8. Poder expresar amor y vulnerabilidad.

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Valor, amor y dignidad

El mundo está lleno de historias de valor, de amor y de dignidad que apenas se cuentan, se narran. Hoy me ha llegado en este video de una de ellas. Es una de esas historias que dejan sin palabras, porque no hay nada que decir, nada que añadir.

Es un video que recoge cómo una educadora de una escuela infantil de Monterey en Méjico entretiene y protege a los niños mientras fuera de la escuela está habiendo un tiroteo de narcos. Miradlo, es sólo minuto y medio y habla de la parte mejor del ser humano:

Espero que os emocione tanto como a mí.

Pepa

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Idea Vilariño

Sigamos hablando de literatura y de amor.

Os quiero enviar el perfil de mi último descubrimiento literario. La poetisa uruguaya Idea Vilariño. Voy con retraso, porque ella fue una poetisa uruguaya (los escritores uruguayos siguen siendo los primeros casi de mi corazón, Benedetti, Galeano y ahora Idea) hiper conocida. Fue, además, amante de Onetti con quien mantuvo una correspondencia digna de lectura. Fue uno de sus grandes amores. Hablando de historias de amor, ésta es una historia digna de conocerse, me recuerda en cierto modo ella a Frida Kahlo.

Os dejo un perfil que escribió una periodista muy buena sobre ella, está tan bellamente escrito que merece lectura en sí mismo, además de la obra de Idea Vilariño.

Idea Vilariño
http://www.escueladeletras.com/actualidadliteraria/ya-no-sera-ya-no-un-perfil-de-la-poeta-uruguaya-i/3506.html

Espero que os guste.
Pepa

Feria del libro en Madrid

Queridos amigos y amigas,

«Ser madre, saberse madre, sentirse madre» llega a su segunda edición. Gracias a todos los que la habéis hecho posible comprándolo.

Además, voy a estar en la feria del libro en Madrid firmando libros.

Día: sábado 28 de mayo, de 12 a 14h. en la caseta 193.

Me encantaría veros allí.
Un abrazo,
Pepa

Ana María Matute y su música interior

Quiero hacerme eco aquí del discurso de Ana María Matute por la entrega del Cervantes, lo acabo de escuchar entero.

Esta mujer forma parte de mi infancia, era amiga de mi padre y recuerdo oirle a él hablarme/nos de su historia, una de esas historias terribles que al verla hoy en el video me ha hecho llorar por esa cierta sensación de que la vida a veces es justa, increíble y maravillosamente justa, y acaba poniendo la bondad, el afrontamiento del dolor, el vencer el miedo, la soledad o el abandono además de por supuesto al amor por encima del dolor, el odio o la mentira. Ella estuvo a punto de quedarse sin nada, salvo su capacidad de inventar y de escribir y de amar. Y con eso lo recuperó todo y más.

Siempre la he seguido, porque en ella también sigo la huella de mi padre y de la gente de su generación y de la de mi madre (ella cae justo en medio de los dos), esa gente que encontró la dignidad por encima del horror, la sonrisa, la imaginación y el amor por encima de la barbarie, la que tiene lugar dentro de casa, y la que tiene lugar fuera en la guerra.

Ahi os va el discurso, por si queréis leerlo. Y os recomiendo leer «Primera Memoria», de todos sus libros, quizá me quedo con ése.

Ana María Matute, discurso entrega del cervantes:
http://www.rtve.es/noticias/20110427/ana-maria-matute-cervantes-rey/427922.shtml

Pepa

La piel de gallina

La vida tiene a veces inesperadas, extrañas y hermosas formas de ponerte la piel de gallina, y de recordarte además que no sólo te la pone por miedo, por pavor o por sufrimiento, sino por pequeños gozos, impagables, extraños, hermosos de los que la vida está llena si la dejas y que le dan sentido.

Así que hoy quiero dejar algunos de los que me han llegado en los últimos días:

1. La risa de mi hijo.
2. La mirada detenida de mi hijo en un hormiguero.
3. Tantos y tantos abrazos amados.
4. Volar para volver a los brazos amados.
5. Amazing grace Soweto Gospel Choir

6. Meravigliosa creatura Gianni Nannini

7. El libro «La huella de tu ausencia» de Kim Echlin publicado por la editorial Salamandra.
8. Escuchar el canto interior de alguien.
9. Una siesta al sol.
10. La palabra «gracias» en labios amados.
11. El «te quiero, mamá» de cada noche.
12. Calentarse junto al fuego de una chimenea.
13. Los agujeros negros diluidos….

Espero que tengáis estos y más.
Pepa

El amor y los libros

Desde que publiqué «Ser madre, saberse madre, sentirse madre» me están pasando cosas preciosas, cosas que me devuelven el sentido no sólo de lo que haces sino de mis opciones de vida. Mails, llamadas y cartas que estoy recibiendo de la gente que va leyendo el libro, charlas organizadas y las presentaciones que voy haciendo.

Sobre todos los primeros no voy a hablar porque son personales, pero sí quiero compartir parte de los textos que las personas encargadas de presentarme en las presentaciones escribieron para la ocasión, porque creo que lo merecen.

Es curioso, porque al principio, cuando estábamos organizando la presentación en Madrid, pensaba en que la persona que me acompañara en la mesa tenía que ser una mujer, por coherencia con el libro, que al fin y al cabo trataba sobre la maternidad. Al final de las cuatro presentaciones que hemos hecho hasta ahora, en tres de ellas me ha presentado un hombre.

En cada caso fue la elección más acertada y lo fue porque fueron elegidos no por ser hombres o mujeres sino por su vínculo afectivo hacia mí y sobre todo hacia mi hijo José. Su padrino, uno de sus abuelos adoptivos y un maestro que le enseñó los misterios de los árboles en Euskadi. La cuarta persona era un caso diferente porque fue elegida por representar un proyecto en el que creo liderado por gente a la que quiero.

Pero quiero aprovechar que me han dado permiso para transcribir aquí sus textos, porque creo que lo merecen. Hablan de mí, pero hablan de mucho más que de mí.

De la presentación de Madrid, quiero retomar parte del texto que Javier Cortés donde habla de mi credo personal y un texto que él citó de Martín Garzo. Y de la presentación de Euskadi, adjunto el texto completo de Fermín Barceló.

Espero que os gusten, a mí me emocionaron.
Pepa

PRESENTACIÓN EN MADRID 7 DE MARZO 2011
Javier Cortés
Director General del Grupo SM

» El credo de Pepa contiene palabras como amor, red, apoyo, vínculo, alegría, sentido, vivencia, debilidad, reconocimiento del dolor, reconocimiento de la limitación, misterio, apertura, riesgo, aceptación, trascendencia, exigencia y autenticidad»

Texto de Martín Garzo citado por Javier:
«Todas las primíparas eran como María, la madre de Jesús. Creían que a sus hijos se los había traído un ángel y que su nacimiento era un milagro. Que cuando fueran mayores serían justos y buenos, que se pondrían de parte de los débiles y consolarían a los otros niños del dolor»

PRESENTACIÓN EN BILBAO 11 DE ABRIL 2011
Fermín Barceló
maestro y ex responsable de infancia en el Ararteko

«Gracias por haber acudido a esta presentación en Bilbao del libro “Ser madre, saberse madre, sentirse madre”, de Pepa Horno. Eskerrik asko, benetan.

A mí me toca, simplemente, hacer de introductor.

Conozco a Pepa desde hace ya unos cuantos años, de cuando ella era responsable de programas en Save the Children, y yo, responsable del área del menor en el Ararteko. Nos tocó compartir algunas mesas, plazas y jornadas en defensa de los derechos de la infancia. Siempre de manera apasionada y brillante por su parte. Últimamente sigo sus andanzas gracias a los mensajes que me envía regularmente y a los boletines mensuales de Espirales, una de sus nuevas aventuras donde anda ahora metida. La última vez que nos vimos fue hace unos meses, un día que nos visitó en casa con José (coprotagonista del libro que hoy presentamos) y pudimos descubrir juntos casas, nidos, cuevas, rincones donde se agazapaban  caracoles desprevenidos, somnolientos, de muy diferentes tamaños y colores.

Quiero decir con esto que mi presentación ni puede ni quiere ser neutral.

De sus múltiples facetas, me gustaría subrayar tres: la de mujer comprometida (comprometida con la infancia, comprometida hasta las cachas, comprometida con la vida…); la de madre consciente (que no es lo mismo que ser madre); y la de pedagoga incorregible (aunque su título rece psicóloga). Porque creo que, al menos esas tres facetas, aparecen reflejadas con luz propia en este libro.

Pero, seguramente, hacer una presentación de Pepa resulta innecesario. Para algunas de las personas presentes, porque ya la conocéis y habéis podido disfrutar de ella; para otras, porque la conoceréis en cuanto os asoméis a las páginas del libro.

Cuando uno ve editado su primer texto –que no es el caso- suele sentir una emoción muy especial. Pero cuando uno ha escrito y publicado ya varios libros –que sí es el caso-, sabe perfectamente en cuál de ellos se ha dejado más la piel, cuál le ha costado más sangre, cuál considera más personal, en cuál se siente mejor reflejado o con cuál se siente más identificado. En resumidas cuentas, cuál es la niña de sus ojos.

No he hablado de esto con Pepa, pero creo acertar si digo que este libro es su hijo (literario, se entiende) preferido. Al menos, de momento. Porque seguro que habrá más.

Como podréis comprobar – o lo habréis comprobado ya- se trata de un libro que se lee de un tirón, aparentemente sencillo, aparentemente pequeño… Pero (y, seguramente, sobra este “pero”) es un libro muy difícil de escribir. Entre otras razones, porque para hacerlo exige desnudarse.

Se lo dije a ella nada más leerlo, y os lo digo ahora a quienes habéis acudido a esta presentación.

A mí me parece un libro emocionante, vital, valiente, sincero, útil… He puesto en primer lugar «emocionante» porque creo que está escrito con el corazón (o «desde las tripas», como le gusta decir a ella), y porque llega al corazón del lector; le hace sentir, emocionarse. Algo que siempre admiro y que me parece realmente difícil. Utiliza para ello, muchas veces, un lenguaje poético, pero su fuerza no está tanto en las palabras como en los sentimientos que Pepa es capaz de expresar y capaz de suscitar. Una fuerza que nace de la propia experiencia vivida, sentida, de la opción consciente, de la mirada profunda y de la reflexión, unas veces en compañía y otras en soledad.

Lo ha organizado en tres capítulos (Ser madre o la historia de un porqué/ Saberse madre o el vértigo de la realidad/ Sentirse madre o los tiempos del alma) pero, en realidad, la estructura interna, también tripartita, viene lograda de otra forma más sutil, al haber sabido combinar con acierto tres tipos de texto: 1) el relato en primera persona (que hace de hilo conductor de toda la obra); 2) los trozos en cursiva intercalados aquí y allá sin solución de continuidad (que lo apoyan y le dan una fuerza especial, al tratarse de textos rescatados del pasado y dirigidos a una segunda persona, siempre presente pero todavía sin voz: su hijo José); y 3) una especie de resúmenes, situados al final de cada capítulo, fruto de su vena didáctica; “Aprendizajes para compartir”, los llama ella. Se trata de textos entrelazados, especialmente los dos primeros, pero bien pueden ser leídos –o mejor, releídos- por partes, como si tuviera cada uno su propia personalidad.

No es fácil hablar de uno mismo ni de las personas queridas -desnudarse y desnudar- sin hacer demasiadas trampas o concesiones. Hay que elegir constantemente entre qué podemos contar y qué debemos ocultar. Y en esto tan complicado, el libro de Pepa me ha parecido valiente y acertado, tanto por lo que cuenta (incluidos miedos, dudas y errores personales), como por lo que oculta o solo deja entrever (especialmente la historia anterior de su hijo o la de sus padres que, sin duda, ha buscado preservar).

Se trata también, como ya he dicho, de un libro útil, que aporta luz. Pero no sólo útil para aquellas personas que comparten su misma situación o han tomado su misma decisión, sino para cualquier persona que es, o que quiere ser, padre, madre o educadora. Porque en sus páginas encontrará no solo un espejo en el que poder mirarse o interrogarse sobre sus propios modos de pensar y de actuar, sino también muchísimos recursos. Recursos que tienen la virtud de que han sido puestos en práctica y que le servirán, seguramente, como pistas o sugerencias para su propia acción. Recursos aparentemente pequeños y, por eso mismo, de una eficacia a prueba de fuego, como suelen ser los mejores: las frases mágicas antes de acostarse; el corcho de fotos; las normas compartidas; los tiempos y espacios diferenciados; los refuerzos; los horarios y comidas; los lunes de canguro…

Yo, al menos, lo he leído así.

Creo que puedo confesaros que Pepa tenía una ilusión especial por hacer esta presentación en Bilbao. No en vano su segundo apellido es Goicoechea (la de la casa de arriba) y considera que tiene en estas tierras una de sus raíces, de sus anclajes.

Bien. Ya lo has logrado. Aquí las tienes, dispuestas a escucharte. Gracias por tu libro. Zorionak. Y a por ellos.»