Pepa Horno Goicoechea

Pepa Horno Goicoechea

Uno, dos, tres…casa

Es el título de un corto realizado por Iciar Bollaín sobre el trabajo de Aldeas Infantiles. Pero es mucho más. Son las entrevistas a los chicos y chicas. Es una lección de vida. Y de amor.

Emocionante. Sobrecogedor.»Si no hubiera estado en Aldeas, podría ser malo..estaría muerto…no sé».. «Una oportuniad de ser algo viniendo de un mundo en el que no podrías ser mucho..o nada»..

Un regalo. Ahi os va. Escuchadles, por favor, escuchadles. Son nueve minutos.

Gracias, Iciar, por darles voz. Gracias, Aldeas, por vuestro trabajo.

Un abrazo,

Pepa

Nacho de la Mata y Lourdes Reyzábal

Hace poco tiempo que me he incorporado al mundo de twiter (para los que queráis saber de mí allí @pepahorno, no tengo pérdida) y reenvié ayer por esa via un artículo de El País, pero no me resisto a enviar este artículo también a través de la web.

Ahi va: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/13/actualidad/1355422156_864088.html. Es una entrevista a Lourdes Reyzábal, presidenta de la Fundación Raíces y mujer del abogado Nacho de la Mata, fallecido en septiembre y en cuyo honor el Colegio de Abogados ha creado un premio de derechos humanos que lleva su nombre.

Difundo la entrevista por varios motivos que cito sin extenderme:

1. Porque para quienes no los conozcáis Nacho de la Mata, fallecido en septiembre, y su mujer Lourdes Reyzabal, son un ejemplo de lo que el mundo podría ser (no me atrevo a escribir «debería ser»), y no sólo en lo profesional, sino en lo personal. Yo nunca tuve relación personal con ellos, pero los conocí en la época en la que trabajaba en Save the Children.

Por un lado por el trabajo sobre menores extranjeros no acompañados tan increíble que hicieron y al que llegué a través de Almudena Escorial. Especialmente las sentencias que logró Nacho como abogado y que supusieron el reconocimiento de los derechos de los menores extranjeros no acompañados y la paralización de varias de las repatriaciones abusivas que se realizaron entonces. Estas sentencias sentaron el precedente para todas las reformas legales posteriores que ha habido sobre el tema.

Y por el otro por su lucha en favor de la parroquia de San Carlos Borromeo. Compartí con ellos esa lucha, aunque con una implicación mínima comparada con la suya. Compartí el sueño de ese otro mundo posible del que habla Lourdes en este texto fantástico, que os dejo también como lectura recomendada. Su final dice nada más y nada menos: «..en la esperanza de que otro mundo sea posible y con la certeza de que otra iglesia es posible…»

2. Por el modo en que está escrito el artículo, en el que se habla de Lourdes y su trabajo, del Nacho abogado, del Nacho persona, pero sobre todo del amor de Nacho y Lourdes. ¡Qué historia de amor! Una de esas que preserva mi alma del desaliento.

3. Y porque si queréis daros cuenta de parte del horror en el que vivimos, el que estamos gestando y promoviendo todavía más si cabe en este país loco nuestro (país, estado…lo que quiera cada uno) no tenéis más que bajar a la sección de comentarios a ese artículo. Espero que enmudezcáis del espanto. Es lo que me ha pasado a mí.

Gracias a Nacho y a Lourdes, y a todos los que, igual que ellos, nunca dejáis de creer.
Pepa

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Seguiremos

Pues por mí no quedará. Hacia tiempo que no veía un video tan legítimo y alegre al mismo tiempo.

Cada vez que alguien vea el video, 5 céntimos irán destinados a la planta de oncología infantil del Hospital de Sant Joan de Deu en Barcelona. Por cierto, uno de los pocos hospitales además que tiene una unidad de atención en condiciones para los niños y niñas víctimas de abuso sexual y otras formas de malos tratos infantiles.

Ahi va, como un rayo de luz hoy. Y me quedo con la última frase: «Hoy sabemos que lo importante es soñar».

Pepa

Pd. El video de la presentación del libro del otro día está pendiente, pero llegará. Lo prometido es deuda, y con él, el relato de la misma. Fue una tarde única.

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Kurioso.es

Directamente en el título del post. Así os recomiendo mi último descubrimiento en la web. No soy nada rápida. LLeva funcionando desde el 2008 y tiene ya millones de visitas. Pero en fin, más vale tarde que nunca. Qué regalo!

Está lleno de historias. Historias de vida y superación. Historias espeluznantes. Historias de supervivencia. Historias polémicas. Historias únicas. Historias, historias, historias…

Ésta es mi segunda noche leyéndolo. Y siento el mismo gozo que cuando encuentro una buena novela. Cada historia que cuenta daría para hablar horas sobre ella, y encontrarlas todas juntas y documentadas…lo dicho, un regalo.

Gracias, Kurioso.

Pepa

Pd. Los que andáis por los madriles, ¿Verdad que vendréis el martes? 😉 Ya sabéis: martes 4 de diciembre, librería Tipos Infames, en Tribunal, a las 20h.

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Conversación de amor

Hoy mi hijo cumple seis años. Y nosotros cinco de familia.

Transcribo la conversación de esta mañana, abrazados al despertarle y después de cantarle el cumpleaños feliz dos veces al oido:

-Te quiero, mi amor
-Lo sé
-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. ¡Estoy tan orgullosa de ti!
-¿Sabes, mamá, cuál es mi mejor regalo de cumpleaños?
-¿Cuál, cariño?
-Tú

No tengo palabras. Sólo me siento bendecida. ¡Y qué buenos que son los cumpleaños que te dan excusas para recordarlo!.
Pepa

Pd. también ha pedido la peonza, el patinete, la linterna…no vayáis a creer 😉

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El día internacional del niño: los mundos que «no son»

Hoy es el día internacional de los derechos del niño. En mi ámbito de trabajo es «el día». Alrededor de él, como pasa con otros «días de» se organizan los grandes eventos sobre infancia. Se intenta poner rostro e imagen a los y las invisibles.

Porque nuestro mundo se construye de mundos paralelos. Mundos que jamás se rozan, mundos que ni siquiera saben el uno de la existencia del otro. Y no hablo de mundos lejanos (¿quién está lejos de quién?) distantes en kilómetros, sino de nuestro propio mundo. Hay mundos que no se rozan dentro de nuestro día a día. El que tiene tanto dinero como para comprar hasta su propia conciencia (y la de alguno más de paso), con el de los que no pueden lograr dormir porque no saben si tendrán un techo mañana. Incluso con criterios más triviales, pero que también configuran mundos: el de los que les gusta la música electrónica, o heavy, con los que nos gustan las rancheras o las pelis subtituladas, el de los que hacen kitesurf en Tarifa con los que esquían o los que hacen espeleología en los pirineos.

Las opciones que vamos tomando en la vida configuran los mundos a los que vamos a pertenecer, pero sobre todo aquellos que probablemente nunca vamos a tocar. Y cuando no los tocamos, sencillamente no existen para nosotros. No los palpamos, no los sentimos, no los vivimos. Sencillamente «no son», aunque estén frente a nosotros. Y aunque los medios de comunicación e internet nos han permitido acceder a mundos tan distantes como todo un universo, seguimos mirando en ellos sólo aquello que nos interesa. El resto de la información sencillamente pasa, no la filtramos, no la absorbemos, «no es».

¿Pero qué pasa cuando los que «no son» son las personas que sufren? ¿Qué ocurre cuando el dolor del otro sencillamente deja de existir? ¿Qué sucede cuando las personas acaban siendo la imagen de un «día de»? O aún más ¿qué ocurre cuando esos que «no son» dependen de que les miremos para existir?

Porque hoy es el día internacional del niño. Y los niños y niñas están ahí, delente de nuestras narices. Son nuestros hijos, nuestros nietos, los hijos de nuestros amigos, nuestros alumnos…Nos cruzamos con ellos, los oímos, los vemos…pero «no son». No para nuestra sociedad. No para nuestros mundos. Ni los que viven aquí, ni mucho menos los que viven en lugares como Honduras, Guatemala o Gaza, por mencionar sólo algunos de los lugares cuyo «no ser» me ha dolido más últimamente.

Los niños y las niñas «no son». Su opinión no cuenta más que para los mismos de siempre que nos reencontramos en los actos del «día de» y escribimos sobre el «día de» y unos cuantos miles más que aunque no vayan a actos ni escriban sobre ello, sí los miran a diario. Pero no como sociedad. Para nuestras sociedades los niños y niñas «no son». Sus derechos son demasiado a menudo un papel mojado que se puede vulnerar cuanto haga falta. Sus miedos sólo son reales para aquellos que les aman, si es que tienen la suerte de tener a quien les ame. Sus necesidades son carne de promesa política.

Las niñas y los niños no son ciudadanos para nosotros que vivimos en los mundos paralelos al suyo. Porque si lo fueran nos veríamos obligados a escucharlos, a tener en cuenta realmente sus opiniones, a diseñar recursos adaptados a ellos, a configurar un sistema educativo, o sanitario o judicial que se adaptara a su ritmo y a sus capacidades y no al revés. Nos veríamos obligados a que fueran un objetivo clave de nuestras políticas más allá del «día de».

¿Pero sabéis lo que más me duele? Esa certeza que raspa el alma de que para ellos SÍ SOMOS. Porque nos miran, nos aman, nos necesitan, nos buscan. Y lo hacen el «día de» y todos los demás. ¿Os habéis fijado en cómo mira un bebé a su padre o a su madre? ¿O en cómo los niños en la fila del cole están pendientes de a quién pasa su mano por la cabeza la profe cada día? ¿O cómo llevan la cuenta de nuestras promesas? ¿O cómo repiten lo que nos oyen, incluso lo que no debieran?

Para ellos SÍ SOMOS. Y no en un mundo paralelo, sino en el suyo. Porque nosotros configuramos su mundo. Les enseñamos a amar y ser amados, que es la primera necesidad humana universal. Pero también creamos sus miedos, damos alas a sus sueños o los cercenamos, les decimos lo que deben o pueden llegar a ser y lo que no, les damos esperanza o desazón. Ellos nos miran. Pero ¿y nosotros a las niñas y los niños?

Probad a miradlos durante un día. Aunque sólo sea por un día. No hoy que se supone que es «su día». Miradlos mañana. Porque sí. Porque mañana será mañana. Porque lo merecen. Porque los amáis. Y ya veréis cuánto aprendéis. Sin grandes retóricas. Sólo ponernos a su altura, desde la que casi siempre se ve más suave, más limpio, más diáfano. Aunque lo que veamos sea el dolor. Porque ellos lo nombran y lo viven, porque aún no han olvidado cómo hacerlo.

Porque al final sólo ese amor convierte los mundos paralelos en mundos que se entrecruzan. Con la llegada de un hijo que te hace madre o padre, con la llegada de un nieto o nieta que renueva tu propia identidad, con cada alumno o alumna que dice «buenos días, profe»…

…cuando los amamos, las lineas paralelas empiezan a cruzarse.

Pepa

Pd. lo confieso: desde hace media hora ya no es el «día de» porque son las 00:30 así que ya es 21 de noviembre 😉

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Para las agendas madrileñas: martes 4 de diciembre, coloquio sobre «Un mapa del mundo afectivo»

Como las próximas semanas voy a estar de viaje y algo desconectada, aprovecho para enviar un anuncio tempranero. Para los que os apetezca vernos a Chema Caballero (por si aún alguien no le conoce leed aquí porque lo merece) y a mí narrar y narrarnos, dialogar y discutir…todo en uno, os invito a que vengais la tarde del 4 de diciembre a las 20h. a la librería Tipos Infames (C/San Joaquin 3, junto a metro Tribunal, en Madrid). La «excusa» es hablar del último libro que he publicado: «Un mapa del mundo afectivo: el viaje de la violencia al buen trato».

Me encantaría veros allí. Porque además nos gustaría que el diálogo no fuera a dos voces, sino con vuestra participación.

En enero habrá acto también en Zaragoza y Palma de Mallorca, pero ya colgaré los datos más adelante.

Un abrazo,
Pepa

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Nuestras utopías

Aprovecho que me han enviado este video de Galeano que me ha conmovido tanto y en el que habla de la utopía, para transcribir una conversación con mi hijo del otro día. Porque en ella también él me habló de la utopía.

Llegábamos a casa, y tuvimos mala suerte para aparcar. A la segunda vuelta por los alrededores de casa buscando sitio le dije:

-Qué pena, no tenemos suerte con el aparcamiento hoy.

-No te preocupes mamá, esto parte de la vida forma -yo le suelo decir muchas veces: «esto es parte de la vida, cariño»-.

– (risas) Tienes razón, cariño, la vida está hecha de cosas muy buenas y de cosas un poco menos, algo más incómodas como ésta. A ver, dime una cosa buena de la vida.

-Que tú y yo estemos juntos y nos queramos.

-(silencio conmovido) Tienes razón, ésa es para mí la mejor cosa de la vida.

-Y para mí.

-¿Y alguna que no sea tan buena?

-Los niños pequeños que no tienen mamá.

-(de nuevo silencio) ¡Cuánta razón tienes, cariño! probablemente, ésa sea una de las peores cosas de la vida.

-Porque imagínate que tú no me hubieras encontrado.

-E imagina que tú no me hubieras elegido.

-Estaría solo.

-Y yo.

-Mami…

-Sí?

-Echo de menos a mi mamá de la tripa.

-Lo entiendo perfectamente cariño, es lógico que la eches de menos. Ya sabes que si cuando seas mayor quieres buscarla, lo haremos juntos.

-Pero ¿tú sabes dónde está?

-No, cariño, desde que te entregó no sé nada de ella. No sé si vive, ni dónde está. Pero si cuando crezcas quieres buscarla, la buscaremos. No sé si podremos encontrarla, a ella y a tu padre de tripa, pero los buscaremos.

-Vale, me parece un buen trato.

-Te quiero, amor.

-Y yo más, mami.

No hay más que decir.  Ésa es nuestra utopía. Un mundo en el que todo niño tenga una familia que le quiera. Y ahora la de Galeano (gracias, Teresa).

 

Pepa

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Mi nuevo libro: «Un mapa del mundo afectivo»

A veces (casi siempre en mi caso ;-)) lo personal y lo profesional se entrecruzan. Y es que acabo de publicar mi nuevo libro y no puedo dejar de escribir aquí sobre él. Lo vamos a difundir desde Espirales, la consultoría de infancia donde trabajo. Pero también necesito hablar de él en este blog, en mi rincón más personal de mi faceta pública.

Porque cada nuevo libro que publicas es como un paso más, algo especial, único. Es la historia de un relato hacia un «otro» que sabes que existe pero no llegas a conocer hasta mucho después.

Es después cuando empiezan a llegarte los mails desde diferentes partes del mundo explicándote lo que ha supuesto para él o ella leer esas páginas, cuando la gente se te acerca tras una conferencia con el libro para que se lo dediques, o entras en una librería y allí está tu libro en una estantería, pocas veces en la mesa principal, lógicamente ;-).

Y sientes que una parte de ti tiene vida propia, distinta a ti.

Esta semana al volver de Honduras me encontré en mi casa los ejemplares del nuevo libro: «Un mapa del mundo afectivo: el viaje de la violencia al buen trato«. Para mí, este libro es en cierto modo la continuación lógica de «Educando el afecto» y «Amor y violencia«.

En él intento visibilizar los mensajes educativos que desde las familias y la escuela estamos dando a los niños y niñas y que legitiman la violencia, la vuelven una parte natural y lógica de nuestro vivir. Los he resumido en seis mensajes: las visiones dicotómicas del mundo, los vínculos afectivos idealizados, el abuso de poder en las relaciones afectivas, el bloqueo de las emociones negativas, el miedo a la diferencia y el miedo a los conflictos.

Y al final de cada uno de los seis mensajes clave que analizo, propongo alternativas a esos mensajes. Porque creo que otra forma de educar es posible. Creo que el afecto, y la duda, y el temblor, y la alegría son parte esencial del ser humano y de su formación.

Y no deja de resultarme asombroso recibir este libro después de lo vivido con mi hijo este mes. Y de ese viaje en el que recordé a dentelladas que ese «obedece y calla» se puede volver muerte.

Sigo pensando en mi hijo al escribir, en la gente buena, valiente y herida que he conocido en los viajes y las conferencias o en cada educador de los buenos, de esos que educan con corazón…todos ellos están en la dedicatoria de este libro. Es para ellos. Para todos ellos. Si no los hubiera conocido, no mantendría intacta y fortalecida mi fe en el ser humano, y mi esperanza.

Gracias por haber hecho posible cada renglón de este libro.

Pepa

Pd. Si alguien quiere comprarlo, puede hacerlo en las librerías o aquí.

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