En las últimas semanas ando recibiendo regalos de la vida. Supongo que siempre están, pero no siempre tenemos la consciencia para recibirlos. Pero quiero compartir algunos desde aquí, que son huella para mí y que siento que merecen ser compartidos.
LOS HILOS TEJIDOS DE AMOR Y MEMORIA
El olor a azahar de los naranjos, la voz interior, la dignidad de un hombre sentado en una piedra y el amor que puede volver a ser expresado. La vejez de mi madre que no pude vivir, el valor de una mujer pequeñita, el mimo de un hijo y el hilo que se va construyendo. Y el privilegio de escuchar esa voz interior que vuelve, sobre todo esa voz.
Todo esto y mucho más, más de lo que las palabras pueden expresar lo traen a tu vida personas mágicas: «Las personas mágicas existen. Aparecen como de la nada. Llegan a tu vida y empiezan a hablar de todo. Hablan de alegrías, daños y heridas. Cuando te das cuenta, no te acuerdas cómo era tu vida antes de conocerlas. Y allí están».
Y ante regalos así, solo puedes aceptarlos con gozo y agradecimiento y cuidarlos y acariciarlos todo lo que te dejen.
SENTIRTE QUERIDA Y PROTEGIDA AL MISMO TIEMPO
Ése es un regalo que me ha llegado en forma de vivencia amada y de recordatorio profesional, ambos de la mano estas semanas.
Escribí un día en el hilo: «la herida se guarda en el cuerpo, en cada temblor y se sana con caricias. Las palabras, narrar la memoria, permite encajar las piezas y ver el hilo, pero sin caricias, sin abrazos el cuerpo tiembla y se revuelve y la herida no sana. Es eso a lo que me refiero cuando digo que el amor no sana pero sin amor no te sanas. Es la mirada del otro, la caricia, el abrazo, la ternura la que sana la herida».
Y otro día: «Poder sentirse querida y protegida al mismo tiempo, acariciada y contenida en tu dolor es algo muy raro y muy valioso. Pero solo así puedes reconocerte en la mirada del otro, en su abrazo, sólo se puede si es verdad, si el otro puede entender que el amor y el miedo pueden ir de la mano, que se puede querer a alguien de quien al mismo tiempo sabes que has de protegerte».
Esa es la vivencia mientras te cocinan, te escriben, te toman de la mano y te abrazan en varios momentos y de varias formas.
Pero además llega profesionalmente cuando vas a un congreso de psicología donde, sobre todo, se habla de cuerpo y de duelo y en donde escuchas cosas como:
«Estamos programados para el apego en un mundo de impermanencia» Robert Niemeyer
«La familia sostiene, desorganiza o cronifica» P.Fonagy
«Experiencia (pasado), vivencias (presente) y horizonte (futuro)» P.Fonagy
«El cambio siempre es una puerta que se abre desde adentro» Tom Peters
Y al final también profesionalmente vuelves a tus claves de hace años: las tripas, la consciencia, la compasión, el duelo y la disociación. Y te das cuenta, una vez más, de cómo la vida construye hilos.
Y, cuando estás en un tema, te llega por todos lados porque estas últimas semanas he tenido algunas sesiones en consulta y en supervisión dolorosísimas pero también llenas de compasión y de consciencia donde la muerte queda unida de forma definitiva a un puente al otro lado donde lo que hay es amor. Y piensas la de veces que has escrito esa frase a la gente amada que ha perdido a alguien: «recuerda que el amor es lo único que vence a la muerte». O encuentras a una adolescente que sigue guardando dentro a una bebé que necesita ser arropada con un potito y un chupete. Eso son huellas, eso es dolor, eso es el horror ante el que mucha gente vuelve la vista o se siente demasiado asustada para ser cobijo.
Así que en lo personal y en lo profesional por igual, te reafirmas en tus opciones de vida. Tu lugar es un lugar donde los egos se quedan vacíos y las palabras huecas si no están tejidas de ternura, cuidado, mimo y dignidad.
ACARICIAR EL ERIZO
Esta entrada de blog la empecé hace dos semanas, con unos días que fueron muy especiales. Comenzó con un fin de semana de amistad de la buena paladeada que acabó en una cena inolvidable frente a la chimenea, esta vez apagada. Siguió en un taller sobre la integración de la historia de vida en la que dije y sistematicé cosas que no había dicho antes (narración y consciencia) y en el que me sentí orgullosa, amada y perdonada todo junto. Me escapé a un lugar mágico que da medida a la inmensidad del esfuerzo y al valor de preservar la tierra, pude oler el olor a pino de mis veranos de niña y conmoverme ante el valor de una amiga, un poco más si cabe de lo que ya me conmovía.

Estuve con una mujer suficientemente valiente para mantenerse coja con la pierna hacia arriba y aceptar la ayuda que necesita y el amor de quien la sostiene. Abracé largo a dos de mis personas favoritas del mundo, mundial y a su madre que es ancla y cobijo para mí. Y al final, después del congreso y de varios regalos en forma de abrazos, pararte por los pasillos, cenas con alguien que te mira con mucho amor, relato amado junto con libros y decimos de lotería…
Después de todo eso, acabé la semana cenando para celebrar que la maldad no vence si tienes una red de amor que te sostenga y que la vida, si logras que el miedo no te bloquee, está llena de amor y te permite aprender a acariciar el erizo e irte al concierto/deuda pendiente.
SAN JOSÉ, MEMORIA DE VIDA Y ANIVERSARIO
Y esta semana que empieza hoy no es cualquier semana para mí. Empieza con el cumpleaños, que es hoy, de un amigo que se fue pero sigue dentro de mí, de su mujer, de sus hijas…de mucha gente. Los cumpleaños de la gente amada siguen siendo cumpleaños aunque ya estén al otro lado, porque celebras su vida y el amor que te dieron. Y sigue con San José. Cada año escribo en San José. Se une mi santo y el de mi hijo con el aniversario de la muerte de mi padre. Cuando murió pensé que no podría volver a celebrar San José sin él (siempre lo celebrábamos juntos su día del padre con mi santo), hasta que dos años después llegó una llamada en la que me dijeron: «tenemos un niño, un bebé que se llama José». Y empecé a llorar de emoción y felicidad y a decir «sí, sí, sí» a todo lo que me preguntaban. Y sigo diciendo sí y llorando a menudo de emoción y felicidad. Y aunque haya habido también a veces lágrimas de cansancio y temblor, fue el mejor «sí» de mi vida. Pasé de celebrar San José con mi padre a celebrarlo con mi hijo. Y este año con mi hermana y mi cuñado (el mimo de sus visitas a la roqueta) y con mi gente amada de Palma. Porque ya que estamos aquí (normalmente siempre viajamos) toca celebrar y compartir las virutas.
EL REGALO DE UNA FOTO MEMORIA, VIVENCIA Y HORIZONTE

Reapareció inesperada. Es mi melena. Es mi sonrisa. Y fue un día en el mar y una mirada amada (dos, en realidad). Y es mi horizonte, en el que voy a ser «una ancianita feliz con una melena gris» 😉
DOS CITAS REGALO PARA ACABAR, UN AMANECER Y UNA RECOMENDACION LITERARIA
Y toca regalar a quienes me estéis leyendo también.
Un libro: «Podrías hacer de esto algo bonito» de Maggie Smith. Hacia tiempo que no me emocionaba tanto.
Un amanecer de estos días, de ese privilegio cotidiano en el que vivo:

Y dos citas:
«Dentro de un abrazo puedes hacer de todo: sonreír y llorar, renacer o morir. O quedarte quieto y temblar adentro,
como si fuera el último»
Charles Bukowsky
«Me gustaría asegurarme de que todos entiendan que cada uno tiene un papel que jugar en la vida. Puede que no sepas cuál es, puede que no lo encuentres, pero tu vida importa y estás aquí por una razón. Y solo espero que esa razón acabe haciéndose evidente conforme vayas viviendo. Y quiero que sepas que, seas o no capaz de encontrar ese papel, tu vida importa y cada día que vives marca una diferencia en el mundo. Y tendrás que decidir la diferencia que quieres marcar. No te rindas, hay un futuro para ti. Hazlo lo mejor que puedas»
Jane Goodall
Gracias por todo, por tanto.
Pepa
Pues eso, gracias por todo Pepa, por tanto…hoy es un hilo tan catarata de amor que hay que tomarse su tiempo para paladearlo a gusto.
Qué disfrutes mucho de tu semana de San José !!!
Y un abrazo de los que prefieras 😉
Me gusta lo de la catarata 😉
Te quiero, amiga mía. Gracias a ti!
Pepa
San José es el momento de celebrar y celebrar hasta que de la fiesta queden las cenizas y se empiece el nuevo año. San José no es cualquier cosa y tu lo sabes desde siempre. Tienes alma de fallera.
Un abrazo
Yo de tu mano me hago hasta fallera jejeje
Te quiero,
Pepa